El sistema de Venta Directa es ideal para los consumidores porque las ventas se efectúan de manera individualizada con la presencia física del vendedor, disponiendo del tiempo necesario para solicitar al vendedor toda la información precisa del producto.

El comprador de producto por Venta Directa goza de una mayor protección que la que ofrece el comercio tradicional. Según el Real Decreto legislativo 1/2007 del 16 de noviembre, el comprador tiene un derecho de desistimiento de catorce días desde la entrega del producto, un periodo mayor que si compra en un canal tradicional.